Les compartimos la palabras de nuestros estudiantes de los Sextos años en el marco del Día de la Virgen y de nuestros 35 años…
¡Vean la galería de Imágenes de nuestros 35 años y la inauguración de la Gruta a la Virgen María!
En 35 años, cualquier persona vive cosas inolvidables, muchos aprenden a relacionarse con otros, a generar lazos, motivarse mutuamente y ayudar al otro. En una institución como el Luján, las cosas se asemejan; convivimos entre nosotros y nuestra relación va más allá de lo educativo. Aprendemos dentro y fuera del aula. Esos lazos, son lo que le da Identidad a este colegio, son su legado.
No nos levantamos todos los días para sentarnos en un banco a esperar que alguien nos diga qué anotar en la carpeta, o qué pensar. Nos levantamos todos los días porque tenemos una afinidad que nos motiva, por más mínima que sea. Algunos encuentran eso en llegar al cole y contarle a algún amigo lo que hicieron en “el finde”, o en haberse esforzado tanto por un trabajo práctico que no aguanten las ansias a que la profe lo vea, incluso en no haber entendido un tema y contar con ese alguien que nos explica antes de la prueba, o que la curiosidad haya surgido en medio de la clase y charlar con el profe del “Por qué” de las cosas. No solo vamos a estudiar, vamos a crecer.

Muchas veces podemos ver a la escuela como algo estructurado y frío, pero… ¿Las personas no son así también hasta que las conocemos? Las personas frías cuando hablan, lo hacen con el corazón… y así es el Luján; alguien a quien le tenés afecto, por el hecho de que te mostró algo que creías que no tenía.
Va a haber una última campana del recreo, un último adiós a la profe en la clase de Meet, una última pelea para ver quien usa la cancha, una última vez que alguien pregunte “ya entraron?” refiriéndose a la clase virtual, pero jamás una despedida… podes sacar al alumno del Lujan pero jamás al Luján del alumno. La historia se queda en nosotros, no en una carpeta.
Es por eso que hoy celebramos esa afinidad que nos unió a lo largo de estos 35 años, conmemorando a la virgen que nos cuida y nos acompaña como faro de esperanza, dejando grandes huellas en nosotros y en muchos otros que estuvieron o estarán. La mejor parte será recordar esos pequeños momentos, por más insignificante que sean, y sonreír orgullosamente de haber sido protagonistas de ellos en el Instituto Nuestra Señora de Luján.

