Fue un 17 de Agosto de 1850 cuando los argentinos perdimos al padre de la patria, General José de San Martín, figura de nuestra historia, indiscutible e irremplazable.
A lo largo de nuestra historia las opiniones sobre nuestros héroes han sido siempre divididas. No es fácil formarlas objetivamente, sin dejarnos invadir por las ideas de quienes las escriben. Pero el General San Martín fue hombre de ley, de fortaleza, de inmenso espíritu por la libertad. Hay en San Martín una gloria mayor que la de haberse medido con la montaña o el mar, o la de haber vencido las armas españolas y es la virtud excepcional de un guerrero, de haber sabido vencerse a sí mismo y haber renunciado a los ascensos, los honores y los premios del triunfo. El General San Martín fue uno de los grandes conductores de la historia universal, su figura trasciende el ámbito militar para proyectarse como gran estratega y conductor político.
Con su visión estratégica percibió claramente cuál era el camino que debían transitar los pueblos americanos para constituirse en naciones libres y soberanas. Su obsesión fue la libertad de su patria. Ese fue el objetivo que lo desveló hasta el momento de su muerte. He aquí la razón de su mandato: “Seamos libres, que lo demás no importa”.
Fue él quien salvó la revolución y la condujo triunfante por tres naciones cuya libertad aseguró, huyendo del teatro político, sin escuchar los llamamientos de la ambición y gozoso de haber completado la obra más hermosa.
Hoy, muchos años después y con un país diferente, rescatamos una de sus tantas ilustres palabras: “La ilustración y fomento de las letras es la llave maestra que hace felices a los pueblos”. El Libertador también nos enseñó que no es posible encarar un proyecto común de un país sin unidad nacional; condición necesaria para superar cualquier desafío, para alcanzar los sueños más anhelados, en síntesis, para el éxito de toda gran empresa.
Hoy, volvemos nuestra mirada al general José de San Martín para nutrirnos de sus convicciones y de su conducta y explorar en su ejemplo soluciones para la difícil situación que vivimos. La gesta sanmartiniana nos recuerda que hubo argentinos que pudieron vencer todos los obstáculos y que, con coraje y con valor, con honradez e inteligencia, se puede servir a la patria dignamente.